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La revolución de las bragas de plástico

Si algo tiene Rusia es su capacidad para dominar el eclecticismo. Mientras millones de rusos hunden su nostalgia en las profundidades del vodka otros centran su actividad política en acciones de calado; aunque en este caso de lo que se trata es de que la cosa cale.

Nos referimos a que al partir del 1 de julio se prohibirá en Rusia, y en algunas otras repúblicas de aquellas, la venta de bragas (de encaje, y solo las de encaje) que no tengan al menos un 6 por ciento de algodón. La cosa vaya por la salud de las pudendas partes de las señoras rusas, y de las otras soberanas repúblicas también.

Si la cosa fuera velar por la salud de las rusas, probablemente ya habrían tomado medidas para dejar de liderar el planeta en lo que a consumo de alcohol y tabaco se refiere. Si a los legisladores les importara lo que piensan las rusas, y las de las otras repúblicas, pues dejarían que cantaran en público lo que quisieran en vez de meterlas en la cárcel. En definitiva, que tienen toda la razón las rusas cuando se quejan diciendo que de su ropa interior ya cuidan ellas.